Mª Elena Rosso, Psicóloga

El no saber qué día de la semana es, en qué año se está, dónde se vive o quién compone el entorno cercano, es algo común en los mayores que llegan a la Residencia, ya que estos tipos de orientación se pierden relativamente pronto, ocasionando trastornos en la convivencia.

Estar orientado, tanto en el tiempo como en el espacio, es fundamental para cualquier persona y de forma especial, para los mayores. Les ayuda a ser más autónomos ya que pueden desplazarse de forma adecuada, guiarse e incluso hacer planes. Tan importante es que, desde que llegan a la Residencia, trabajamos intensamente y de forma planificada este aspecto, como vamos a ver a lo largo de este artículo.

Pero, ¿qué es la Orientación?

La orientación es la capacidad que permite situarnos en el espacio y en el tiempo. Nos permite conocer la disposición de todos los elementos que nos rodean, saber dónde nos encontramos o quiénes somos. En este sentido, hablamos de tres niveles de orientación: temporal, espacial y personal.

La orientación temporal es la capacidad de situarse en el tiempo. La espacial, en el espacio, y  cuando nos referimos a orientación personal, hablamos de tener una representación de uno mismo: conocer su nombre, edad, pertenencia, y/o reconocer a familiares.

La alteración de la orientación provoca en el/la residente una situación que le impide desplazarse adecuadamente, guiarse y establecer planes… En definitiva, pierden autonomía.

En muchas ocasiones, cuando los residentes llegan a la Residencia, vienen desorientados, sin saber dónde están o en qué día se encuentran. En casa solían hacer siempre lo mismo, cada día, cada semana… En la Residencia marcamos una rutina diferente que “les obliga” a tener que orientarse. Y lo hacemos desde que empieza el día hasta que acaba, porque desde un punto de vista psicológico es muy importante y de cara al trabajo que desarrollan a lo largo de la jornada.

Trabajando la orientación, pretendemos conseguir que utilicen toda la información del entorno para adaptarse mejor y así mantener un cierto nivel de autonomía. Y lo hacemos tanto a nivel colectivo como individual, mediante la modificación y adecuación del entorno así como con tareas específicas para ello como parte de las actividades desarrolladas en estimulación cognitiva. Tratamos así de conseguir que la persona mantenga el contacto con la realidad, que esté orientada el mayor tiempo posible.

En el centro desarrollamos este aspecto mediante la Terapia de Orientación a la Realidad las 24 horas del día, siendo practicada por todas las personas del entorno del residente, utilizando para ello ayudas externas destinadas a ubicar a la persona en el espacio y tiempo, como calendarios ubicados tanto en el salón principal del televisor, como en la sala de terapia. Todos los días, realizamos la rutina de cambiar al día que corresponde. También utilizamos relojes, carteles con el nombre de las diferentes estancias y plantas, así como murales y exornos destinados a dar pistas sobre las distintas estaciones del año. O celebramos las diferentes festividades y cumpleaños, cuya organización se lleva a cabo desde Terapia ocupacional.

También es muy importante mantener una rutina específica para cada día de la semana, permitiendo así a los residentes situarse en el momento en el que están y organizando las actividades que realiza. Para ello, en la medida de lo posible, mantenemos los horarios y los días de las diferentes actividades y talleres. Por ejemplo, en el Programa de estimulación cognitiva, cada día de la semana está dedicado a trabajar un área cognitiva concreta, manteniendo siempre el día con el área y el horario de trabajo de cada persona.

Con respecto a la orientación personal, realizamos actividades dirigidas al conocimiento de la propia identidad y el reconocimiento de los otros, como utilizar los nombres a la hora de dirigirnos a los/as residentes, estar nosotros/as identificados, celebrando los cumpleaños, etc.

Y todo esto se completa con el trabajo más específico que se realiza en estimulación cognitiva. Todos los grupos de estimulación cognitiva comienzan trabajando con el tablero de orientación, que presenta información como la fecha, la estación del año, el nombre del lugar, ciudad y país. Se utilizan además periódicos con noticias actuales para realizar dictados, dinámicas de memoria, etc. E incluso hemos realizado el libro de vida con las personas capacitadas para ello, en el que recogemos  la historia personal de cada residente, desde su niñez hasta la actualidad.

Con los residentes con mayor deterioro cognitivo, se utilizan álbumes de fotos que recogen su historia y las personas más importantes en su vida, incluyendo nombres y parentescos.