Equipo de enfermería

Como ya sabemos, los mayores con diabetes tienen mayores tasas de discapacidad y muerte en comparación con aquellos que no la padecen. Tienen un riesgo mayor de padecer, entre otras patologías, cardiopatías isquémicas y accidentes cerebrovasculares. Además, el mal control de la diabetes en los mayores se asocia a un mayor deterioro cognitivo y una mayor incidencia de infecciones y úlceras de presión.

Por todo ello, es fundamental la prevención mediante un buen control, que permitirá evitar los síntomas que pueden producirse por hiperglucemia y mejorar así la calidad de vida de nuestros residentes. Un riguroso control de la glucosa en sangre puede reducir el riesgo de la ceguera relacionada con diabetes y la enfermedad renal causada por el daño de los pequeños vasos sanguíneos y el riesgo de un ataque al corazón o infarto puede ser disminuido con una vigilancia adecuada de la presión sanguínea y el colesterol.

El control de la glucosa en sangre unido a una dieta estricta y adecuada y por supuesto, ejercicio físico, permite a los mayores diabéticos llevar una vida más normalizada.