Patologías más frecuentes. Medidas preventivas y recomendaciones

En esta época del año, se producen cambios atmosféricos constantes y bruscos que suponen en las personas mayores, además de alteraciones conductuales, una mayor probabilidad de padecer determinadas patologías.

 

Campaña de vacunación de la gripe

Llega el frío y con éste, un posible aumento de las infecciones, “principalmente – como subraya Julia Alfaro, médico de la Residencia –  de tipo estacional, como son los catarros de vías altas o la gripe, siendo esta última la que supone un mayor riesgo en la población mayor. Es por ello que en la Residencia llevamos a cabo medidas de prevención, como la conocida Campaña de vacunación de la gripe”.

La vacunación es el eje principal de esta estrategia de prevención en la Residencia, tanto a nivel de los residentes como del personal. Además de ésta, es imprescindible una buena higiene, existan o no síntomas, ya que en  la fase previa a la enfermedad también se puede producir el contagio. Por esto, recomendamos lavar las manos frecuentemente para así evitar la transmisión por contacto.

Si existen síntomas, señala Julia Alfaro, “aconsejamos cubrir la boca al toser, preferiblemente con un pañuelo desechable, así como al estornudar, procurando lavarse las manos posteriormente. Aquí quiero insistir en que esta medida es importante que la realicen todas las personas que interactúan con los residentes, incluidos los familiares. A un nivel más específico, se adoptan medidas más restrictivas para el personal de la residencia como es el uso de guantes desechables y mascarillas”, aclara.

Recomendaciones ante el frío

Durante la época de frío, como subraya Julia Alfaro:

  • Es fundamental el uso de prendas que resulten confortables y que protejan del frío, así como evitar las corrientes de aire o la lluvia.
  • Si se encuentra en cama, no debemos abrigarles demasiado para procurar que transpiren y debemos cambiar constantemente la ropa húmeda por ropa seca.
  • Utilizamos prendas de tejidos transpirables para evitar la sudoración. Y especial atención cobra la humedad de la ropa provocada por la incontinencia urinaria.

Las condiciones ambientales son clave, por lo que es importante que las estancias sean tranquilas, estén iluminadas, aireadas y con temperatura agradable, evitando los cambios bruscos.

También es esencial realizar una dieta equilibrada, en la que haya una abundante ingesta de agua. Disponemos de un menú adecuado para cada estación del año, con un necesario aporte de energía (carbohidratos y lípidos) sin olvidar los alimentos con alto contenido proteico ni los ricos en antioxidantes, que refuerzan el sistema inmunitario.

Aunque durante las estaciones más frías la sensación de sed es menor, insistimos en una hidratación adecuada (1500-2000 cc de líquidos totales al día), evitando el consumo de alcohol debido a que es un vasodilatador e incrementa la pérdida de calor.

Además, promovemos la realización de actividad física, con sesiones de fisioterapia El frío y sus efectos en las articulaciones de los mayores y programas de gimnasia adaptada. Cuando el tiempo lo permite, fomentamos las salidas al exterior con paseos y exposición a la luz solar (fuente de vitamina D).

Otras patologías propias de esta época

Las bajas temperaturas pueden agravar la sintomatología de enfermedades degenerativas del sistema locomotor (artrosis). La alteración de la presión arterial provocada por la vasoconstricción, puede provocar descompensación en enfermos hipertensos. También se puede producir un aumento de la adhesividad plaquetaria con enlentecimiento de la circulación. Estadísticamente está comprobado que hay, en épocas de frío, un aumento de la incidencia de isquemias cardíacas y cerebrales. Estos cambios pueden aumentar el riesgo de crisis asmáticas, melanomas, alergias, cólicos renales, trastornos del ánimo, etc.