Al igual que muchos de sus compañeros, Eva recuerda la preocupación de esos primeros momentos de la pandemia por la incertidumbre que generaba un virus tan desconocido y con esa capacidad de contagio. “Estábamos muy preocupados por ellos al principio porque no sabíamos bien cómo iba a evolucionar todo, pero con el tiempo íbamos conociendo más y poco a poco nos fuimos recuperando…”

Después de la jornada de trabajo, cuando llegaba a su casa – nos cuenta – seguía un protocolo muy estricto: “me quitaba toda la ropa antes de entrar, metía ésta en la lavadora y me duchaba, antes de poder abrazar a mi hija de 9 años”.

Eva recuerda de esos días la capacidad de trabajo de todo el personal de la Residencia y algo fundamental, la coordinación con el equipo médico del Hospital San Carlos.

Ella nos cuenta que ahora está más tranquila y que lo vive todo de otra manera. “Ya no tengo ese temor ni esa inquietud que tenía al principio. Ahora sabemos mejor qué hacer y aunque el riesgo cero no existe, sí hemos implantado un protocolo que nos ayudará a minimizar los riesgos en caso de nuevos contagios”.

Gracias, Eva

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