Dra. Patrizia Marruffi

Médico

Residencia de Mayores Cruz Roja San Fernando Cádiz

Medico residencia de mayores patrizia Marruffi - Artrosis en personas mayores ¿Cómo tratamos esta patología en la residencia?

“La osteoartrosis afecta al 90% de nuestros residentes”

El día 13 de octubre en la Residencia se impartió el Curso para los residentes “Conocemos la artritis”, considerando la importancia de las enfermedades osteoarticulares por el frecuente impacto de las mismas en los residentes.

También conocidas como reumatológicas, las enfermedades osteoarticulares hacen referencia a todas las patologías que involucran el deterioro y disfunción del sistema óseo y articular del cuerpo humano con la afección de sus estructuras internas y adyacentes.

La persona afectada es un paciente crónico, con afectación articular y sistémica, con tendencia a producir incapacidades. En el curso se trataron con mayor extensión la osteoporosis, la artritis y la artrosis.

Entrevista a Patrizia Marruffi, médico de la Residencia

¿Qué es la artrosis y qué la causa?

La artrosis es una enfermedad crónica caracterizada por la desintegración del cartílago articular de las articulaciones que conduce a deformidad y dolor.

El cartílago es una capa que recubre la articulación que protege los extremos de los huesos y permite el fácil movimiento de las articulaciones con mínimo roce y fricción.

¿Qué incidencia tiene esta patología actualmente en la Residencia?

La osteoartrosis afecta al 90% de la población mayor de 80 años y esa es la incidencia que también podemos encontrar entre nuestros residentes.

¿Cuáles son los síntomas de la artrosis?

El síntoma predominante de la artrosis es:

  • Dolor asociado a inflamación.

  • Pérdida de fuerza.

  • Rigidez muscular.

  • Dificultad o imposibilidad para realizar algunos movimientos.

Las zonas más afectadas son las manos, las rodillas y las caderas, pero también afecta con frecuencia a la zona cervical, lumbar y a la articulación del hombro.

¿Qué complicaciones puede generar si no se aborda a tiempo?

La desintegración del cartílago hace que los huesos se rocen entre sí, provocando rigidez, dolor, pérdida del movimiento en la articulación, además acentuada por la menor producción de líquido sinovial.

¿Se puede prevenir?

Considerando la prevención, hay que tener en cuenta los factores de riesgo de la artrosis, que son:

la edad, las alteraciones mecánicas, la obesidad, la realización de tareas repetitivas, la genética, la debilidad muscular, la presencia de otras enfermedades reumáticas que pueden sumarse y empeorar el cuadro.

Es importante recalcar que ningún factor de riesgo por sí sólo es suficiente para causar la artrosis, sino que es más probable que sea una combinación de factores de riesgo los que en conjunto causen la enfermedad.

Hay que hacer hincapié en la importancia de la movilización de las personas afectadas por artrosis. El ejercicio físico correctamente prescrito demuestra ser un elemento coadyuvante clave en el tratamiento de las patologías osteoarticulares El ejercicio aumenta la fuerza muscular y disminuye la sobrecarga de las articulaciones artrósicas, lo que alivia el dolor y la incapacidad funcional al fomentar un aumento de la fuerza y resistencia, por lo que produce una mejoría de la calidad de vida de las personas.

Tratamiento de la artrosis en personas mayores

¿Qué tratamiento tiene y de qué forma abordamos esta patología en la Residencia?

El objetivo del tratamiento de la artrosis es mejorar el dolor, retrasar la evolución de la enfermedad y mejorar la calidad de vida.

El tratamiento se basa en medidas físicas, fármacos y cirugía. Entre las medidas físicas que se utilizan en la residencia está el control de peso con dietas adaptadas, la movilización de los pacientes para que puedan realizar ejercicio físico o rehabilitación según tolerancia y la situación de cada residente. La aplicación de calor local o termoterapia en la zona afectadas es importante y la realiza el equipo de fisioterapia de la Residencia. Los fisioterapeutas también valoran junto con el equipo médico la posible utilización de férulas o plantillas.

En relación a la terapia farmacológica se utilizan los analgésicos y antiinflamatorios de acción rápida como el paracetamol, por poner un ejemplo; los opioides como el tramadol y también se puede recurrir a corticoides intraarticulares, especialmente si se trata de pacientes con una única articulación afectada y que presenta signos inflamatorios. Otros fármacos que se usan tienen una acción más lenta y, además de controlar el dolor, ayudan a preservar el cartílago y frenar la evolución de la enfermedad, como el condroitín sulfato o el ácido hialurónico. La cirugía está indicada cuando el resto de los tratamientos no logra controlar el dolor o el paciente se encuentra muy invalidado por la enfermedad.

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