Bárbara Basallote

Directora de Servicios

Residencia de Mayores Cruz Roja San Fernando Cádiz

“Un virus terrorista”, “Un virus que ataca a los mayores”, “Un virus incontrolable”, “Un virus que está matando a muchas personas”

Cuando se trabaja de una manera implicada y comprometida en una residencia, tratando a los residentes a todos los niveles, queriéndolos y respetándolos por encima de todo, y conociendo también a sus familiares, su dedicación diaria con ellos, es inevitable albergar sentimientos de miedo, incertidumbre y desconcierto ante tales afirmaciones que se escuchaban, de una manera abrumadora, en las noticias.

Asustaba mucho la amenaza de la llegada del monstruo “Covid-19”, aunque sabíamos y estábamos convencidos de que el centro está capacitado para luchar. Ante un enemigo tan desconocido, no sabíamos si nuestros recursos iban a ser suficientes, pues si bien éramos conscientes de las armas de las que disponíamos, desconocíamos al completo las suyas. La aceptación de este planteamiento nos sirvió para dejar paso a la confianza y a una coordinación y un trabajo en equipo absolutos.

Por ello era importante trabajar el pánico social que todo ello generaba en el personal, para que no repercutiera en el trabajo en la residencia, y sobre todo para crear una base psicológica y profesional fuerte que ayudara fortalecer la base para afrontarlo, si llegaba a la residencia.

Con mensajes sobre la prevención y la atención constante de nuestra casa, la Cruz Roja Española, unido a multitud de recomendaciones, instrucciones y normas de las autoridades, en la residencia empezamos a actuar, sin tener la constancia absoluta de que poco después, desgraciadamente, nos visitaría la Covid-19.

No solo nos preocupan nuestros mayores sino también sus familiares. Resulta inevitable y también necesario, innato ante la humanización que precisa la situación, mostrar nuestra empatía y hacer lo necesario para que la situación resulte lo menos dura posible. Establecemos llamadas y videollamadas, también cartas, flores y hasta videos mandando apoyo. Mensajes de agradecimiento, de desesperación, enfado y dolor con y por la situación, todo ello comprensible a los que hemos atendido con respuestas llenas de paciencia y respeto.

Residencia de mayores San Fernando Cruz Roja 2020 foto residente horizontal - Un virus que se fue dejando huella
Residencia de mayores San Fernando Cruz Roja 2020 foto residente con trabajador foto 7 - Un virus que se fue dejando huella
Residencia de mayores San Fernando Cruz Roja 2020 foto residente 17 - Un virus que se fue dejando huella

Y asombra, aun esperándolo, asombra tanta resiliencia en el personal potenciado sin lugar a dudas por la actitud de nuestras personas mayores y por pertenecer a nuestra institución, pendiente desde antes del inicio y dotándonos de recursos para poder mantenernos protegidos, permitiéndonos trabajar en unas condiciones óptimas para poder superar esta circunstancia excepcional.

Cada día queda grabado en nuestras mentes “fotos visuales” de nuestro personal, que de manera incondicional ha llevado a cabo sus quehaceres diarios con los mayores afectados por Covid-19 en las alas de aislamiento, cumpliendo continuamente indicaciones, y más preocupados por las personas que cuidaban que por ellos mismos, aun habiendo contraído algunos también la enfermedad posteriormente. Constantes, con ofrecimientos para trabajar a deshora siempre que hiciera falta, y sobre todo, proporcionando un cariño a los residentes que ha sido crucial a nivel psicológico para que pudieran aguantar el confinamiento en sus habitaciones, sin salir ni un sólo día.

Así como “flashes” de médicos por los pasillos, reuniones diarias y resultados de test cada día a las 00:00h, al convertirse en una residencia “medicalizada”. Y parecía que no llegaba esta palabra, o mejor dicho, que no queríamos que llegara… Pero que sin duda, se convirtió en una de las mejores herramientas para poder superarlo. Implicación, profesionalidad y coordinación con la residencia, son las tres palabras que mejor definen, ahora, la palabra que entonces tanto imponía.

Residencia de mayores San Fernando Cruz Roja 2020 foto trabajadores 6 - Un virus que se fue dejando huella
Residencia de mayores San Fernando Cruz Roja 2020 foto trabajadores 5 - Un virus que se fue dejando huella

Momentos de aplausos ante la victoria de los que conseguían superar la enfermedad y momentos muy tristes y dolorosos que no olvidaremos nunca, como fueron las despedidas entre hijos y padres que fallecían a través de una Tablet o sin ella, con duelos explícitos difíciles de resolver por la mezcla de sentimientos encontrados, ante una situación injusta pero que a la vez agradecían por cómo lo hacíamos. Humanidad, presente siempre en nuestros trabajadores, los cuales han cargado sus mochilas para suplir a los familiares en los últimos momentos, cogiendo de la mano a nuestros residentes para decirles por última vez adiós.

Militares, la UME y la Infantería de Marina… Literalmente no tenemos palabras… Cuánto ánimo, apoyo diario mediante mensajes, ofrecimientos y muestras de cariño a nuestro personal y nuestros mayores. Impactaban sus acciones… Que no parecían más que el rodaje de una película en una residencia de superhéroes.

UME en Residencia de mayores San Fernando Cruz Roja frente al COVID19 foto 5 - Un virus que se fue dejando huella

Apoyo emocional infinito de las organizaciones y administraciones que nos rodean. Llamadas diarias, preocupación constante por la situación y un continuo “aguantad y enhorabuena que lo estáis haciendo bien”, “estamos con vosotros”.  Muy presentes, y nosotros muy agradecidos.

Hemos vivido cada curación como un logro, y un empuje emocional en lo profesional para poder soportar los nuevos contagios, reponiendo energías suficientes, a pesar del cansancio físico.

El aprendizaje que ha resultado de la situación vivida, hubiera supuesto meses de formación, porque rara vez se logra concienciar a 130 personas en días para poder controlar una situación de este tipo, donde además los sentimientos mencionados en un principio no ayudaban.

Cuanta solidaridad de los ciudadanos de la provincia y costureras de la ciudad de San Fernando, vecinas de la Residencia, dotándonos de pantallas y mascarillas para que no nos faltarán. Cuánta buena gente. También empresas, que desinteresadamente, nos han enviado, cremas protectoras e hidratantes, labiales y golosinas.

VISIÓN, TRABAJO EN EQUIPO, COORDINACIÓN, INTELIGENCIA EMOCIONAL, DISCIPLINA, PACIENCIA Y CARIÑO. Hemos crecido, personal y profesionalmente.

Otro aspecto y no menos importante es que hemos mejorado y ampliado nuestros contactos externos. La situación ha propiciado el interés, la empatía y la participación en la residencia. Han conocido nuestras entrañas, el perfil de nuestros mayores, de nuestro personal y las personas que la dirigimos, en definitiva, la manifestación explícita de los principios de nuestra institución.

Sirva todo lo vivido para hacernos ver que siempre se puede, cuando existe el compromiso y la predisposición adecuada para ello, y que además nos enseña que dicha actitud atrae a personas y apoyos que merecen y merecerán siempre la pena.

En equipo nos hemos conocido para continuar trabajando en las mejores medidas de prevención ante un nuevo posible intento de este enemigo, al que aun habiéndole dejado claro que en una residencia para los mayores no tiene sitio ninguno, puede volver a intentar entrar de nuevo. Pero estaremos aun si cabe, más preparados para combatirlo.