Residencia de Mayores Cruz Roja San Fernando Cádiz
El tipo de vestuario tiene una gran relevancia a la hora de facilitar o dificultar la autonomía personal de nuestros mayores.
Hemos de tener en cuenta que a medida que envejecemos vamos perdiendo movilidad, tenemos mayor dificultad para mover las articulaciones, es más fácil que perdamos el equilibrio y merma nuestra capacidad visual y la habilidad manual.
En ocasiones, a todo ello se añaden déficits cognitivos que dificultan aún más, cuando no impiden, la autonomía personal para realizar las actividades de la vida diaria. A veces, el simple hecho de escoger la ropa puede suponer una frustración para la persona mayor aunque siempre les motivamos a que sean ellos mismos quienes decidan qué quieren o no ponerse.
Recomendaciones vestuario en la Residencia de mayores
Por tanto, ante estas consideraciones, siempre sugerimos que el vestuario de nuestros residentes siga estas premisas:
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Ropa sencilla y cómoda. Fácil de poner y de quitar.
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Ropa holgada que permita la transpiración.
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Ropa de medida y tamaño adecuado, para evitar tropiezos.
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Ropa que favorezca la autoestima del mayor, con la que se sienta a gusto y favorecido.
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Preferiblemente prendas de línea suelta y abiertas por delante.
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Evitar el uso de botones, corchetes y broches. Pueden ser sustituidos por velcro.
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Camisas, blusones anchos, así como las sisas y el cuello.
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Evitar prendas que tengan que meterse por la cabeza.
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En el caso de las faldas, es aconsejable las de cinturilla elástica, ya que son cómodas y se colocan con facilidad.
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Los pantalones, tanto para hombres como mujeres, son confortables y fáciles de poner y quitar. Si además tienen bolsillos grandes y en la parte frontal, mejor.
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Ropa variada para distintas ocasiones y a ser posible, de tejidos naturales como lana, algodón, lino o seda.
El calzado
Sobre todo, debe ser un calzado seguro, para evitar caídas y otras consecuencias.
Aquí os relacionamos algunas consideraciones a tener en cuenta a la hora de elegir el calzado para la persona mayor:
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Probar el calzado con las medias o calcetines que usarán ellos.
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Calzado flexible y ligero, para evitar entre otras cosas, que arrastren los pies.
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Suela antideslizante, que proporcione suficiente agarre en suelo seco y mojado.
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Material poroso, que permita la transpiración.
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Exento de costuras. Minimiza el riesgo de rozaduras.
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Calzado fácil de poner y de quitar, algo que es importante sobre todo para aquellos mayores que tienen poca destreza manual o movilidad reducida.
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Corte cerrado, alto empeine.
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Hay que tener en cuenta los problemas que tenga la persona mayor (pies hinchados, juanetes, empeine alto…) ya que ello condicionará el tipo de calzado.
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Tacón no plano ni más de 4 cm.
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Un calzado que proporcione confort térmico, evitando el frío o el sudor.
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Zapatos de buena calidad en los que prime la funcionalidad por encima de la estética, aunque no por ello tiene que ser un calzado antiestético.
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El calzado abierto por detrás y de tacón es más inestable. Tengámoslo en cuenta a la hora de comprar calzado para mujeres mayores.
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El calzado de descanso es solo para andar por casa, no para salir a la calle.