Susana también se emociona cuando se le pregunta. Ahora no se le ve la sonrisa por la mascarilla pero sus ojos dejan ver parte de su semblante, siempre sonriente y acogedor, algo esencial en su puesto de trabajo, la recepción de la Residencia.

Susana reconoce que el confinamiento ha sido especialmente difícil para los residentes, algo por lo que “todos los compañeros nos hemos volcado con ellos, acompañándoles, dándoles mucho cariño y transmitiéndoles seguridad y confianza…”.

Y también lo ha sido para los familiares. Ella lo sabe bien… En estos meses, ha hablado y sigue hablando a diario con ellos, informándoles, escuchándoles y también acompañándoles aunque en la distancia, ahora a través de un teléfono.

Recuerda las primeras visitas de los familiares cuando volvieron a permitirse, tras el estado de alarma. Y lo recuerda muy emocionada… “Fue muy emocionante, algo que nunca olvidaré…”. Agradece al mismo tiempo la actitud que ha tenido la mayoría de los familiares cuando visitaban a sus mayores, asumiendo las normas y entendiendo que eran necesarias.

Susana nos dice estar tranquila, también algo más descansada después de unos días de vacaciones, y algo preocupada por la situación general de la Covid-19, pero confiada en todas las medidas que se están tomando para minimizar los riesgos todo lo posible.

“Mi principal objetivo es que ellos – los residentes – estén bien, y en ello me voy a centrar…”, concluye.

Gracias, Susana.

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