Residencia de Mayores Cruz Roja San Fernando Cádiz

El significado de la Navidad va cambiando con los años y según las vivencias que cada uno haya tenido, se vivirá de una u otra forma.

Cuando nos hacemos mayores, la Navidad puede convertirse en una época marcada especialmente por la tristeza y la soledad, muchas veces debido a que algunas de las personas que han formado parte de nuestra vida, ya no están. Además, nuestros recuerdos e historia afloran con más facilidad que en otra época del año, algo que nos hace estar especialmente sensibles.

Hemos querido ahondar en la Navidad de nuestros residentes, conocer cómo la vivían antaño y cómo la viven ahora, si es para ellos importante o no, y qué recuerdos tienen.

En este sentido, Juana (92 años) nos dice que siempre le ha gustado mucho la Navidad y que le sigue gustando. Para ella es un tiempo de recogimiento, de estar con la familia y por eso le hace muy feliz. Juana recuerda que cuando estaba casada, antes de enviudar, se reunía con su familia política y lo pasaban muy bien; que en la mesa había lo “lo extraordinario” de siempre en comidas, propio de esas fechas y que su hija hacía y sigue haciendo unos pestiños y unos roscos exquisitos, para deleite de todos. Sus días clave – nos cuenta – eran el 24 de noviembre y el 6 de enero, este último antes por sus hijos y ahora por sus nietos. En la Residencia vive la Navidad como es ella, de una forma alegre y divertida. Hay días, como el 25 de diciembre o el día de Reyes que los pasa con su hija y para el resto procura siempre divertirse y disfrutar de las actividades que organiza la Residencia, que son muchas

Por su parte, Antonia (74 años) nos cuenta con una enorme sonrisa en su cara qué es para ella la Navidad. Su expresión lo dice todo, hasta se revuelve en la silla de la emoción. “Es la fiesta que más me gusta…, y ¡los Reyes Magos!, nos dice.  Evoca su Navidad de antaño calificándola de muy familiar. Nos cuenta cómo para estas fechas navideñas se “juntaban” todos los vecinos de su bloque y terminaban en el patio cantando y compartiendo. Además, decoraban todo para la ocasión. “Siempre ponía un ángel en la entrada y el Nacimiento sin el niño, hasta el día 25…” También en la comida, se notaba que era Navidad. “El 24 poníamos embutidos, algo sencillo porque todos en mi familia llegaban cansados de trabajar y no se acostaban tarde. Pero el día 25, era otra cosa. La carne era la protagonista de la mesa, un rollo de ternera o pavo…”. Este es el primer año que Antonia va a pasar la Navidad con nosotros, en la Residencia. Sabe que será diferente porque no es lo que ha vivido siempre pero estamos seguros de que será una navidad especial, como siempre lo ha sido para ella.

Para José María (88 años), la Navidad siempre ha sido una fiesta muy íntima y muy religiosa. Se pone a tirar de recuerdos y se emociona mucho… Como aquella vez que su madre iba a hacer “pez al horno” pero al no tener horno, se lo llevó a “la panadería de enfrente” que durante una hora lo tuvo haciéndose y cuando lo comieron, “aquél plato sabía a gloria”. El sentimiento religioso no ha faltado nunca en su Navidad, de ahí que acudían habitualmente a los actos religiosos, como la Misa del gallo. Sus días especiales eran el 25, por el nacimiento de Jesús, y el 6 de enero, por lo obvio. De repente, recuerda también y le hace reír aquellos Reyes Magos que su hermano mayor y su abuelo hicieron de plastilina… O aquellos momentos únicos en los que su madre y su padre contaban cuentos ante la atenta mirada de sus hijos embelesados… Y su lágrima cae… Pero de emoción, como él mismo, una y otra vez, se encarga de recordarnos. Llora de emoción, porque siente cada momento que ha vivido y sigue viviendo…

Loli (87 años) echa en falta en estos días a los que ya no están… Esa es su pena que, sin embargo, ahoga con su alegría de siempre, esa que nos contagia a todos. Loli recuerda su Navidad de la infancia. “Cuando mi padre venía de la mar, nos juntábamos todos en la cocina para no hacer demasiado ruido con el escándalo que montábamos…”. Cuando se casó, pasaban esos días en casa de su suegra, ambas familias juntas. “Cantábamos villancicos, tocábamos la pandereta y la matraca…Lo pasábamos estupendamente…”. Loli lleva ya unos años compartiendo con nosotros la Navidad, disfrutando de todas las actividades que organizamos: coros y villancicos, salidas a los belenes, comidas especiales, manualidades diferentes, etc.

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