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Importancia de las actividades funcionales para la recuperación de patologías neurológicas

Departamento de Terapia ocupacional

En Terapia Ocupacional tratamos a nuestros residentes de forma individualizada, es decir, teniendo en cuenta todos los factores que afectan a su independencia y funcionalidad.

Realizamos una primera valoración teniendo en cuenta:

 

  • Las posibles alteraciones de sensibilidad del residente, es decir, las posibles reacciones que puede tener, en exceso o defecto, ante los estímulos.
  • Las habilidades conservadas.
  • Los problemas/déficits tanto a nivel motor como cognitivo (en coordinación con el departamento de psicología).
  • La influencia de su entorno familiar y social.
  • La motivación de la persona para realizar los programas y talleres que se le proponen.

¿Qué son las actividades funcionales y para qué las empleamos?

Las actividades funcionales previenen y enlentecen las complicaciones que puedan originar diversas patologías, y contribuyen a evitar mecanismos compensadores, por ejemplo, una persona con medio cuerpo paralizado por un ictus puede sobrecargar el lado que tiene menos afecto generando problemas en esa zona.

Además, influyen favorablemente en la motivación del residente porque, en muchos casos, recuperan habilidades perdidas; fortalecen sus valores, intereses y el concepto de eficacia sobre sí mismo.

Con estas actividades funcionales aumentamos las destrezas psicomotrices como:

  • La motricidad fina y gruesa
  • El control de tronco y el equilibrio
  • La coordinación óculo-motora
  • La coordinación bimanual
  • Las funciones cognitivas asociadas a la actividad (atención, memoria, funciones ejecutivas, gnosias, …)

Algunos ejemplos de estas actividades funcionales que desarrollamos desde Terapia ocupacional son:

  • Actividades en las que el residente está sentado en un medio inestable (como una pelota por ejemplo) teniendo que pasar objetos de una silla que se encuentre a su derecha a otra que se encuentre a su izquierda, con el fin de trabajar el control del tronco y el equilibrio.
  • Actividades en las que deba modular la fuerza que usa, así como estar atento de la velocidad de algún objeto determinado. Por ejemplo, lanzar y recoger una pelota, jugar a los bolos, etc.

En todas estas actividades, vamos valorando constantemente la evolución de cada residente para ir adaptándolas a sus necesidades, para favorecer su mejora y evitar el estancamiento. Y así conseguimos subsanar o mejorar ciertas deficiencias y favorecer su autonomía.

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