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Ayudas técnicas en la marcha

Servicio de Fisioterapia

Desde el servicio de fisioterapia de la Residencia, valoramos de forma exhaustiva las necesidades de cada residente, realizando una evaluación integral de la marcha y del equilibrio, antes de elegir la opción más adecuada a su estado, entre las ayudas técnicas existentes.

Con el envejecimiento, el deterioro de la marcha es progresivo, agravado en la mayoría de los casos, por diferentes enfermedades que son habituales cuando nos vamos haciendo mayores. Conforme vamos avanzando en edad, se van modificando el centro de gravedad, la coordinación, los reflejos, el equilibrio, la fuerza o la flexibilidad.

Las alteraciones de la marcha pueden ocasionar aumento de morbilidad, riesgo de caídas o, entre otras, limitación psicológica del mayor por miedo a caer.

Desde el Servicio de Fisioterapia, empleamos para muchos de estos casos, determinadas ayudas técnicas, que son dispositivos que proporcionan, durante el desarrollo de la marcha, un apoyo adicional al suelo, permitiendo el desplazamiento y la movilidad.

Con estas ayudas técnicas para la marcha, pretendemos:

    –  Mejorar el equilibrio, ya que permiten aumentar la base de sustentación y aportan una mayor sensación de seguridad.

    –  Descargar parte del peso corporal de los miembros inferiores, al tener apoyo en los miembros superiores, reduciendo así el dolor en caso de lesión.

    –  Mejorar la propulsión, ayudando a compensar un déficit motor que afecta a la progresión.

    –  Potenciar la fuerza física del residente, y la recuperación de su autonomía.

 

Tipos de ayudas técnicas para la marcha

Hay distintos tipos y en la Residencia empleamos habitualmente las siguientes:

    –  Barras paralelas: Se encuentran en la Sala de fisioterapia. Son ayudas fijas que empleamos para trabajar la reeducación de la marcha y del equilibrio en pacientes con déficit en estos aspectos, en los que no es factible el uso de otras ayudas, o en los inicios del tratamiento rehabilitador.

    –  Andadores: Son ayudas autoestables, que se mantienen en pie por sí mismos. Los utilizan quienes necesitan una base de apoyo mayor de la que ofrece el bastón. Para usarlo, es necesario que el mayor conserve suficiente fuerza en los miembros superiores para arrastrarlo y levantarlo, si hay que salvar algún obstáculo.

Los andadores son regulables en altura y la empuñadura debe quedar a la altura del trocánter.

Hay dos tipos de andadores:

–  Andador con ruedas incorporadas: facilitan la movilidad, aunque pueden ser menos seguros cuando el usuario no controla el movimiento de las ruedas.

–  Andadores sin ruedas:

– Estacionarios: Son de estructura fija. El movimiento se produce en dos tiempos, primero adelantando el andador y luego las piernas.

– Recíprocos: Se doblan permitiendo que un lado avance antes que el otro.

 

Cada residente emplea aquél que más le conviene, después de valorar

sus necesidades y su seguridad.

    –  Bastones: Permite apoyar parte del peso corporal, lo que aporta seguridad y facilita que la persona camine de forma autónoma. Además, se usa para descargar una articulación dañada, ya que la alivia de parte del peso durante el apoyo.

Los bastones deben ser ajustables en altura. La altura idónea es la que corresponde a la distancia que hay desde la cadera del mayor hasta el suelo. Y la empuñadura del bastón debe estar a la altura del trocánter.

Existen varios tipos de bastones:

–  Bastones simples: Son los más habituales, para los que se necesita que la muñeca sea estable, para realizar un buen apoyo.

–  Bastón inglés: Son las muletas con apoyo en antebrazo.

– Muletas axilares: Poco utilizadas.

 

Contraindicaciones de las ayudas técnicas

En la mayoría de los casos, estas ayudas son muy efectivas. Sin embargo, hay que tener en cuenta algunas contraindicaciones, que os relacionamos a continuación:

1. Cuando el empleo de la ayuda técnica requiera una excesiva complejidad para su uso, en relación al grado de eficacia.

2. Rechazo del dispositivo por parte del mayor.

3. Cuando esté contraindicado el andar para el mayor en cuestión.

4. Cuando pueda aumentar el riesgo de caídas.

5. Las muletas axilares están contraindicadas en los casos de mayores con patologías de hombro.

6. Los bastones simples están contraindicados en caso de inestabilidad de muñeca, y resultan inestables si se le aplica demasiado peso corporal.

 

Desde el servicio de fisioterapia de la Residencia, valoramos de forma exhaustiva las necesidades de cada residente, realizando una evaluación integral de la marcha y del equilibrio, antes de elegir la opción más adecuada a su estado. Y enseñamos a nuestros residentes a usar estas ayudas, explicándoles su finalidad, para que la integren y la empleen de la mejor forma.

 

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