El método más eficaz para la prevención de posibles enfermedades

Departamento de Terapia ocupacional

La práctica de ejercicio físico es una de las principales fórmulas no farmacológicas para envejecer de forma saludable y mejorar la calidad de vida.

El ejercicio conlleva efectos beneficiosos en el aspecto físico pero también psicológico, mejora el patrón del sueño, la salud cognitiva y los estados depresivos, y es el mejor método de prevención de posibles enfermedades asociadas a la edad.

En la Residencia lo tenemos muy presente y muchas de las actividades que realizamos con nuestros residentes tienen un carácter eminentemente preventivo y  requieren de un ejercicio físico o una destreza manipulativa que fortalecerá su musculatura y su equilibrio, mejorará su autonomía y ayudará a prevenir algunas patologías, como la osteoporosis.

Con este fin, realizamos gerontogimnasia todos los días, incluidos fines de semana. En esta actividad, hacemos ejercicios con los que estiramos los músculos más básicos y movilizamos todas las articulaciones del cuerpo, al compás de la música que les gusta y estimula. Procuramos siempre seguir la misma rutina, algo que les ayuda a seguir la actividad: comenzamos con el cuello, haciendo ejercicios de extensión y flexión; seguimos con la rotación de hombros, moviendo codos, muñecas y dedos, así como cintura, cadera, rodillas y pies.

Con la actividad de psicomotricidad, realizamos en grupos más reducidos – entre 7 y 8 residentes- ejercicios sencillos con los que buscamos favorecer su movilidad, algo que además les ayuda a llevar a cabo actividades diarias como levantarse, subir o bajar escaleras. Además, les ayuda a tener conciencia de su cuerpo, a mantener el equilibrio, controlar la respiración y, algo muy importante, a relacionarse, ya que todos esos ejercicios se realizan en grupo y requieren la interacción entre ellos.

Beneficios de la actividad física

Utilizamos habitualmente para estos ejercicios de psicomotricidad elementos como pelotas, picas, aros, etc. Nos sentamos en círculo y nos pasamos la pelota entre nosotros, hacemos diferentes ejercicios con el aro – hacia los lados, hacia el techo, metiendo la cabeza dentro…- algo que les ayudará a mantener activa la musculatura, con lo que ayudamos a evitar posibles dolores, retrasando las sujeciones – al controlar ellos mismos su postura en la silla- favorecemos el control de esfínter, etc.

Con la musicoterapia que realizamos una vez por semana, también conseguimos efectos en este sentido: a través del ritmo, mejoramos la coordinación de los movimientos o tocando un instrumento, por ejemplo, ayudamos a mejorar la movilidad de las articulaciones y aumentamos la fuerza muscular. Siguiendo las orientaciones de nuestra musicoterapeuta, cantamos, bailamos, improvisamos canciones, usamos instrumentos musicales, realizamos juegos, etc.

También favorecemos el mantenimiento y la prevención de posibles enfermedades con la terapia acuática o hidroterapia que realizamos en la piscina en sesiones semanales. Gracias a ésta, nuestros residentes completan rangos de movimientos articulares que no pueden realizar fuera del agua. Dentro de la piscina, la percepción del peso corporal es menor y esto hace que ganen en agilidad y destreza en sus movimientos.

Todas estas actividades, además de otras como un simple paseo, ayudan a nuestros residentes a mantenerse activos, a mejorar su calidad de vida y en definitiva, a sentirse mejor, que es de lo que se trata.

Beneficios de la actividad física