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LA PSICOMOTRICIDAD EN LOS MAYORES

Beneficios de la actividad física para el envejecimiento activo y saludable

Servicio de Terapia Ocupacional

El envejecimiento es un proceso biológico, psicológico y social, de manera que el trabajo que realizamos en la Residencia con los mayores, desde los distintos servicios, debe englobar e integrar todas estas áreas.

En este sentido, la Psicomotricidad es un modelo de trabajo integrador, con el que buscamos optimizar la capacidad funcional, el bienestar mental y la autonomía de nuestros mayores, a través del movimiento como elemento terapéutico. Gracias a éste, pretendemos estimular al máximo la motricidad voluntaria y automática, la coordinación, la orientación y su capacidad para reconocer y discriminar estímulos.

 

Objetivos de la psicomotricidad

A través de este programa, desde el Servicio de Terapia ocupacional, nos marcamos los siguientes objetivos:

– Incrementar la fuerza muscular de los mayores.

– Conservar su movilidad.

– Mantener su esquema corporal y la coordinación motora.

– Que reconozcan el espacio.

– Mejorar su resistencia a la fatiga.

– Conseguir una mayor autonomía funcional en las actividades de la vida diaria.

– Estimular su memoria, reciente y remota.

– Favorecer su expresión y comunicación no verbal.

– Potenciar el sentido del ritmo.

– Favorecer la socialización entre ellos y fomentar el sentimiento de pertenecer a un grupo.

¿Cómo trabajamos en la Residencia la psicomotricidad?

Las sesiones de psicomotricidad se engloban dentro del Programa de Estimulación Sensoriomotriz y Tratamiento de Patologías Específicas que llevamos a cabo en la Residencia y cuyo objetivo principal es mejorar las capacidades sensoriales y motrices de nuestros residentes, así como potenciar su desarrollo cognitivo. Estas sesiones se llevan a cabo en la sala de Terapia Ocupacional con un grupo reducido de unos 5 o 6 residentes.

Iniciamos las sesiones saludándonos entre nosotros y con una serie de ejercicios rutinarios, con los que conseguimos que asocien e identifiquen rápidamente la actividad que vamos a comenzar. Se trata de ejercicios de orientación temporo-espacial, en los que, a modo de ejemplo, les preguntamos por el día, mes, año o estación en la que estamos. También les preguntamos los nombres de sus compañeros y les hacemos reparar también en dónde están, provincia y comunidad autónoma, para que se sitúen. De esta forma, además de llamar su atención, se preparan a nivel cognitivo, psicológico y físico para  realizar los ejercicios.

Después de este primer paso, nos solemos colocar en círculo y con la ayuda de distintos materiales, como pelotas o picas, empezamos con los ejercicios, extendiendo y flexionando los brazos en distintas direcciones, pasándonos la pelota, etc. Cuanto trabajamos por parejas, hacemos que entre ellos identifiquen las partes del cuerpo del otro, con objeto de trabajar el esquema corporal.

Algo muy importante, al finalizar la sesión, es que ellos expongan cómo se han sentido. Suelen expresar en general cansancio, ya que requiere un esfuerzo tanto a nivel  cognitivo como físico, pero al mismo tiempo satisfacción. Siempre intentamos que la actividad sea divertida y atractiva para ellos y sobre todo, adaptada a las necesidades y capacidades de cada residente. Terminamos habitualmente con una actividad de relajación acompañada por una música o canción adecuada para el momento.

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