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¿Cómo abordamos el Parkinson desde Fisioterapia?

Servicio de Fisioterapia

En la Residencia ponemos a disposición de aquellos residentes afectados de Parkinson, un importante conjunto de recursos para paliar las secuelas de la enfermedad. Disponemos de psicólogos, médico, enfermeros, fisioterapéutas, terapéutas ocupacionales y trabajadores sociales para resolver los problemas de estos residentes.

En concreto, desde Fisioterapia, realizamos en primer lugar una valoración muy exhaustiva y a partir de ella, elaboramos un Plan de atención individualizada, que debe ser precoz y continuado.

El Parkinson es una enfermedad del sistema nervioso central, degenerativa, crónica y de evolución lenta. Se manifiesta con trastornos del movimiento, ya que afecta fundamentalmente a las áreas que coordinan la actividad, el tono muscular y los movimientos.

Su incidencia denota su importancia, ya que se trata de la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente en el mundo, después del Alzheimer. Afecta por igual a hombres y a mujeres, siendo más frecuente a partir de los 60 años.

¿Cuáles son sus síntomas?

Los síntomas de esta enfermedad comienzan lentamente, afectando generalmente en un primer estadío sólo a un lado del cuerpo, aunque cuando evoluciona, termina afectando a ambos.

Los síntomas más destacables son:

 – Temblor en reposo: Es el síntoma más característico porque desaparece al cambiar de postura o ejecutar una acción. Afecta principalmente a los miembros superiores y, en menor medida, a los miembros inferiores, mandíbula y lengua.

 – Lentitud en los movimientos (Bradicinesia): Al principio de la enfermedad se aprecia este síntoma en los movimientos de precisión, pero en las fases más avanzadas, se puede observar en otros que no requieren de tanta concisión.

 – Acinesia: Es el síntoma que produce mayor limitación y se trata del trastorno en la iniciación y ejecución del movimiento voluntario.

 – Rigidez o aumento del tono muscular: Más evidente en zonas distales (tobillos y muñecas) y puede producir dolor.

 – Trastornos posturales: Lo más habitual es que aparezcan en las fases avanzadas de la enfermedad. Se produce cuando ésta afecta a los reflejos posturales. Se observa en las personas afectadas una tendencia a la flexión del tronco, de la cabeza y de las extremidades.

 – Alteraciones de la marcha: En la marcha Parkinsoniana, se puede observar una tendencia al arrastre de los pies con pérdida del braceo (movimiento normal de los brazos durante la marcha), así como dificultad para iniciarla.

Además de estos síntomas, pueden aparecer otros asociados, como: depresión o ansiedad, problemas en la deglución, dolores articulares y musculares, alteraciones respiratorias, etc.

 

¿Cómo abordamos el Parkinson desde Fisioterapia?

Para poder realizar un tratamiento de fisioterapia efectivo y adaptado a las necesidades del residente, le realizamos en primer lugar una valoración muy exhaustiva, en la que valoramos los siguientes aspectos:

Balance articular y muscular: Valoramos el grado de rigidez articular y a qué articulaciones afecta. Asimismo, realizamos un balance que nos muestre el tono y la fuerza de cada grupo muscular (Escala Lovett).

– Coordinación de los movimientos globales.

– Evaluación de los reflejos posturales.

– Equilibro y marcha: A través dela escala Tinetti, que valora distintos aspectos del equilibrio y la marcha.

– Localización de dolores articulares y musculares, posibles contracturas, etc.

– Evaluar la afectación respiratoria.

 

Una vez que detectamos los puntos a trabajar, elaboramos un Plan de atención individualizada, que debe ser precoz y continuado.

 

Tratamiento de Fisioterapia para residentes afectados de Parkinson

Dentro de este Plan de Atención individualizada que elaboramos para cada residente, incluimos un tratamiento personalizado que incluye:

– Ejercicios pasivos y activo-asistidos de todas las articulaciones.

– Estiramientos de la musculatura con tendencia a acortarse.

– Ejercicios de tonificación muscular.

– Reeducación del equilibrio y de la marcha.

– Tratamiento analgésico de las algias ostemusculares.

– Ejercicios de control postural y de coordinación.

– Fisioterapia respiratoria.

Con un Tratamiento de Fisioterapia continuado, conseguimos un retraso en la evolución de los síntomas, manteniendo una mayor autonomía del residente y con ello, una mejor calidad de vida.

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