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Cómo mantenemos las capacidades necesarias de nuestros mayores para favorecer su autonomía en el comedor

Comedor

Departamento de Terapia ocupacional

La intervención terapéutica está enfocada a conservar la autonomía de los mayores retrasando el deterioro en el desempeño de la actividad de comer

Por actividades básicas de la vida diaria entendemos aquellas que engloban las capacidades de autocuidado más elementales y necesarias que el ser humano realiza de forma cotidiana. Entre ellas, se encuentra como es lógico la alimentación.

La actividad de comer o alimentarnos conlleva una serie de actuaciones necesarias para llevar la comida o líquido del plato o vaso a la boca, algo que implica “emplear algunos utensilios”, “cortar con cuchillo”, “pinchar con tenedor”, “cargar la cuchara”, “llevar éstos a la boca”, “tomar el vaso”, “llevar el vaso a la boca” o “servir desde una jarra”, entre otros.

Estas acciones, por muy básicas que parezcan, pueden verse afectadas con el paso de los años y los mayores, en ocasiones, pierden la habilidad para desarrollarlas, con lo que ello conlleva de irritabilidad y frustración para muchos de ellos. Hay también otros factores que influyen en la alimentación de los mayores, como la actividad física (que es menor), el estilo de vida, los conflictos personales y familiares, el estado de la boca y dentadura, afecciones en los sentidos propias de la edad y los medicamentos, entre otros. Todo ello indudablemente puede afectar a la alimentación de los mayores y por ende, a su salud.

En este sentido, ¿Qué hacemos desde el Servicio de Terapia ocupacional?

Cuando el residente padece algún tipo de demencia, la intervención terapéutica está enfocada a conservar su autonomía retrasando el deterioro en el desempeño de la actividad de comer. Estimulando la funcionalidad, evitamos o ralentizamos la incapacidad.

¿Cómo trabajamos?

En primer lugar, el terapéuta ocupacional, en colaboración con los demás servicios implicados, analiza los componentes del desempeño funcional que pueden verse afectados: componentes motores (fuerza muscular, destrezas motoras finas y gruesas, etc), intregración sensorial (esquema e integración corporal, relaciones visuoespaciales, integación sensoriomotora, reflejos y sensibilidad), cognición (compresión, comunicación, solución de problemas, conceptuación, integración de aprendizaje), y compontentes psicológicos (estado emocional, actitud ante los problemas o dificultades, autoidentidad y autoconcepto).

En segundo lugar, y una vez identificados los componentes afectados, se procederá a la intervención propiamente dicha con la que nos marcamos los siguientes objetivos:

– Restablecer la función que está actualmente limitada.

– Mejorar las destrezas cognitivas y manipulativas

– Disminuir la fatiga mediante técnicas de conservación de la energía.

– Recuperar, estimular y mantener los hábitos.

¿Qué metodología empleamos?

Trabajamos de acuerdo a los objetivos previstos en el Programa de Rehabilitación y Mantenimiento funcional en AVD´s (Actividades de la Vida Diaria), realizando un tratamiento in situ, es decir, en el lugar y momento en el que se realiza la actividad.

Además, trabajamos dichas habilidades en el Programa de Patologías Específicas, en el caso de residentes que tengan algún problema motor, ejercitando el rango muscular, la fuerza muscular, trabajando prensiones, etc., a través de actividades que impliquen dichas tareas.

Actividades y técnicas:

– Establecer pautas rehabilitadoras individualizadas.

– Indicar necesidades y planes de cuidado.IMG_2353

– Proporcionar instrucción y entrenamiento en las actividades de la vida diaria, concretamente en alimentación.

– Facilitar la actividad a través de productos de apoyo si fuesen necesarios.

– Actividades destinadas al conocimiento de los elementos necesarios en la tarea.

– Actividades para un desempeño lo más competente posible en la tarea.

– Actividades para el adiestramiento en técnicas adaptadas.

Asimismo, realizamos técnicas de modelaje o imitación y de encadenamiento. Para las de modelaje, el terapéuta se sienta en frente del residente y realiza los movimientos que quiere que éste imite. Por su parte, la técnica del encadenamiento consiste en ir realizando los distintos movimientos de la secuencia e ir entrenándolos de forma individual. Una vez controlen estos movimientos, los entrelazamos para llegar a realizar la secuencia al completo.

Algo muy importante que también hacemos en la Residencia es crear un entorno confortable, con buena iluminación, cálido y tranquilo, así como generar rutinas y asesorar a los cuidadores para que respeten el ritmo de la persona mayor. En este sentido, contamos con dos comedores, uno de ellos para los residentes que necesitan ser especialmente asistidos, que está precisamente pensado y distribuido de acuerdo a sus necesidades especiales.

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